En el año 1902, una mujer visionaria comenzó a elaborar artesanías con el propósito de generar ingresos para madres de su comunidad que atravesaban dificultades económicas. Consciente de la necesidad de empleo digno y flexible, decidió enseñarles técnicas tradicionales de tejido, permitiéndoles trabajar desde casa sin descuidar a sus hijos. Lo que empezó como una iniciativa solidaria pronto se convirtió en una red de apoyo entre mujeres.
Con el paso de los años, la demanda por sus productos creció, especialmente por la calidad y el valor cultural de las piezas hechas a mano. Ante esta situación, la fundadora identificó la oportunidad de integrar a más mujeres, organizando la producción de manera colaborativa. Esta unión no solo fortaleció la economía familiar de las participantes, sino que también preservó conocimientos ancestrales del tejido en fibra natural.
Finalmente, en el año 2004, el grupo decidió formalizarse como una asociación de mujeres artesanas, con el objetivo de acceder a nuevos mercados y mejorar sus condiciones de trabajo. Desde entonces, la organización ha continuado creciendo, combinando tradición, responsabilidad social y visión empresarial. Hoy, su meta es llevar productos de alta calidad, como guantes de baby alpaca, al mercado internacional, manteniendo siempre su compromiso con el empoderamiento femenino.